Qué es la autoexigencia en el emprendimiento y por qué aparece

Muchas veces la autoexigencia no es solo querer hacerlo bien, sino vivir con una presión añadida constante por rendir, lograr más y no cometer errores. Y es que, aunque la autoexigencia, no es ni buena, ni mala, sino un factor más, también es cierto que muchas veces nos juega malas pasadas por ambición, miedo a fallar, compararnos con los demás, necesidad de control e incluso tener una autoestima ligada a los resultados

Por eso, desde este artículo queremos darte consejos para que la autoexigencia te ayude en la medida de lo posible, más que te frene y te frustre por no lograr lo que querías. 

Señales de que la autoexigencia ya no te impulsa, sino que te bloquea

No sentir nunca que es suficiente: Claro que uno tiene que exigirse, que hay que ser disciplinado y que el libre mercado lleva consigo una competencia feroz, tanto a nivel regional como internacional, que duda cabe de todo esto. Pero quizás el fallo sea cuando hagamos lo que hagamos, nunca es suficiente y de ahí viene la frustración. 

Corregir todo en exceso: Cuando nos convertimos por nuestra cuenta en correctores de todo y todos, generamos rechazo, ya que a veces, desde nuestro ego, damos lecciones y consejos que las otras personas no nos han pedido, además de la gran injusticia que es sentirnos con el derecho de corregir a los demás, desde detalles insignificantes, hasta cosas más íntimas y personales. 

Posponer decisiones por miedo a equivocarte: Cuando se piensan mucho las cosas, a veces, llegamos a estropearlas por que no las ponemos en práctica, en este caso, también ocurre cuando posponemos decisiones por miedo a equivocarte y así es como grandes ideas y proyectos, quedan guardados en el cajón de nuestro escritorio por miedo a que no le gusten a los demás, una lástima pensando en nosotros, realmente. 

Exigir más incluso cuando ya estás cansado: A veces el bucle de la autoexigencia hace que, aunque estemos reventados física y/o emocionalmente, queramos seguir, aunque no debamos, a veces por disciplina desmedida, a veces por cabezonería nuestra. Por eso, es tan importante escuchar a nuestro cuerpo y no exigir más de la cuenta, ya que a veces ese sobrante acaba pagándose muy caro. 

No disfrutar de los avances porque enseguida piensas en lo siguiente: Que gran error, ¿verdad? Consigues algo muy valioso, pero no lo apreciamos, ya que, en lugar de disfrutar de esta medalla conseguida con mucho esfuerzo, pensamos en la siguiente montaña que tenemos pendiente por escalar. Y claro, con esto, creamos un jarabe muy tóxico que envenena nuestra convivencia con nosotros mismos, porque llegamos a pensar que no somos dignos de celebrar ningún triunfo, ya que aún quedan pasos por hacer. 

Cómo afecta la autoexigencia a tu negocio y a tu bienestar

La autoexigencia, aunque a primera vista la podemos asociar con disciplina, trabajo duro y compromiso, a veces es muy fina la línea que la convierte en algo tóxico para nosotros, por que no solo genera cansancio, sino también bloqueo, procrastinación, dificultad para delegar, miedo a exponernos, irritabilidad, agotamiento mental y una sensación constante de no llegar nunca a la meta final. 

Como ves, este cóctel tiene buena pinta visual a lo lejos, pero cuando lo tragas no es sano, ni está precisamente bueno, que digamos. 

Por qué muchas personas confunden autoexigencia con disciplina o compromiso

Bien, detengámonos en esta idea, lo primero es explicar que ser responsable no es vivir en tensión permanente y que la autoexigencia excesiva puede parecer productividad cuando en realidad desgasta, rigidiza y frena. 

Fíjate, que delgada es la línea que separa la autoexigencia excesiva de la disciplina y el compromiso, por eso, más allá del mero análisis, debemos estudiar que hay más allá, si esa mentalidad es mantenible en el tiempo, si es sano y si no interfiere en nuestra salud a corto-medio-largo plazo. 

Qué hay detrás de la autoexigencia emprendedora

En ocasiones, lo que acompaña a esa autoexigencia emprendedora, rodeada de un aura de duro trabajo, es que cuando quitamos las capas de la cebolla, aparecen el miedo al fracaso, el miedo al juicio, el perfeccionismo, la necesidad de validación, la inseguridad y como muchas personas quieren hacerse notar en lo personal, basándose en los datos profesionales. 

Por eso, por que estas cosas ocultas de la superficie no son recomendables, ni agradables, sería bueno trabajar estos aspectos en consulta con nuestro psicólogo de referencia 

Cómo bajar la autoexigencia sin perder ambición

En este sentido, deberemos explicar que esto no consiste en tratar de conformarse, ni rendirse, sino de trabajar con estándares más realistas, donde el esfuerzo pueda ser sostenible de forma saludable y no nos cueste la salud. 

También, sería importante avanzar sin convertir cada error en una amenaza personal, lo que sucede con muchas personas con la autoexigencia alta es que asimilan los fallos como algo imborrable y como un error que debe mostrarse como un castigo interminable, de ahí la gran importancia para aprender a controlar estos pensamientos. 

Estrategias para frenar la autoexigencia antes de que te frene

Detectar el dialogo interno: La persona autoexigente sufre mucho, se castiga mucho y muchos de sus pensamientos oscilan sobre ideas donde no se ven completos del todo, algo falla y algo falta, apretando cada vez más los engranajes de sus pensamientos. Por eso, es importantísimo trabajar en consulta los pensamientos de la persona profundamente autoexigente. 

Diferenciar excelencia de perfeccionismo: Está bien mirarse en espejos que nos permitan mejorar, dar nuestra mejor versión, pero cuando esos visos de querer alcanzar la excelencia se convierten en una obsesión por el perfeccionismo, es ahí donde termina el crecimiento personal y comienzan las frustraciones. 

Poner limites al tiempo que dedicas a una tarea: Si queremos ser personas equilibradas, debemos mantener ese equilibrio en todas las áreas de nuestra vida, a ser posible. Igual que somos disciplinados en el horario de trabajo, seámoslo también en el horario de nuestras comidas, del tiempo que empleados a hacer deporte diario y a pasar tiempo con nuestros seres queridos a lo largo del día. A veces la autoexigencia viene por obsesionarnos con un tema en sí, por eso es importante diversificar, tener más áreas de nuestra vida regadas y no ponerlo todo a un solo número. 

Aceptar versiones no perfectas: La vida es ir mejorando versiones nuestras pasadas, en la medida de lo posible. La versión perfecta no existe, puedes estar en tu prime, pero eso no significa perfección, ya que hasta Leo Messi y Michael Jordan también han perdido partidos en su prime. Así que lejos de obsesionarnos con la perfección, ahondemos en trabajar por mejorar cada día. 

Medir avances reales: A veces, solo pensamos en el momento final, más que en todo el proceso vivido y es que, como se suele decir, la vida es aquello que pasa mientras esperas grandes eventos, por eso, hemos de centrarnos en valorar y apreciar los avances que vamos haciendo. Si en 20 años nunca has hecho deporte y llevas dos semanas yendo al gimnasio dos veces por semana, ya estás avanzando. 

Dejar de usar el agotamiento como prueba de compromiso: No necesitamos que caigas enfermo para demostrar que te quieres dejar la vida por el proyecto, quizás necesitamos personas que desde el autocuidado sean capaces de demostrar su compromiso. No necesitamos que comprometas tu salud por demostrar, el amor, el compromiso viene desde el autocuidado. 

Cuándo conviene pedir ayuda si la autoexigencia te está superando

Cuando aparte de la archiconocida autoexigencia, aparezcan en nosotros sentimientos de ansiedad, bloqueo, insomnio, irritabilidad, culpa constante o una incapacidad real para bajar presión, en esos momentos en los que estas sensaciones tan desagradables nos lleven acompañando tiempo, es cuando tenemos que considerar pedir ayuda, ya que la cuesta está demasiada pronunciada. 

Conclusión

Naturalmente que la autoexigencia puede ser una aliada al principio, sobre todo con la gasolina que nos da la motivación hacia un nuevo proyecto, pero cuando la autoexigencia siempre logre hundirnos y empiece a limitarnos, es ahí donde tenemos que intervenir. Y es que lograr frenar a tiempo la autoexigencia es una forma de cuidar nuestro negocio y nuestra salud mental. 

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Cómo sé si soy autoexigente o simplemente disciplinado?

La disciplina, aunque dura al principio, es mantenible en el tiempo y nos ayuda a avanzar con constancia, mientras que la autoexigencia excesiva suele venir acompañada de culpa, tensión, miedo al error y sensación de no hacer nunca suficiente. 

¿La autoexigencia puede afectar al crecimiento de mi negocio?

Por desgracia, si, ya que puede generar bloqueo, lentitud para decidir, perfeccionismo, dificultad para delegar y agotamiento sostenido. 

¿Por qué siento que nunca hago bastante aunque trabajo mucho?

Esta idea se relaciona mucho con el diálogo interno y es que en ocasiones las expectativas irreales, la comparación, la falta de reconocimiento interno y la autoexigencia hacen que siempre parezca que nos falta alguna pieza en el puzle final. 

¿Cómo dejo de ser tan perfeccionista al emprender?

Esto te llevará tiempo, deberás mostrar compromiso con la terapia y hacer caso al psicólogo, pero si quieres que te diga lo que trabajaremos en consulta, será el tema de los objetivos realistas, aprender a centrarnos en versiones mejorables más que en el perfeccionismo, dejar de buscarle pegas y contras a todo y aprender a tolerar la incomodidad de no hacerlo todo perfecto, entre otras cosas que veremos en consulta.

¿Se puede ser ambicioso sin vivir bajo tanta presión?

Naturalmente, es más, esa es la idea que tenemos. Sobre todo, porque la ambición real no está basada en el miedo al fracaso, ni en la necesidad de aprobación a los demás, ni mucho menos de tener que demostrar valor profesional para sentir que somos alguien. 

¿Qué relación hay entre autoexigencia, ansiedad y agotamiento?

En este sentido, cabe destacar que la presión interna constante mantiene a la persona en alerta, dificulta que desconecte y favorece el desgaste emocional y mental. 

¿Cuándo debería pedir ayuda profesional por autoexigencia?

Cuando este problema afecte a varias esferas de nuestra vida, como puede ser el descanso, el bienestar físico y mental, la relación con el trabajo, la capacidad para disfrutar y sobre todo, cuando este problema lleve tiempo molestándonos, hay salida y desde la psicología podemos encontrarla.