Qué pasa cuando tu trabajo empieza a ocuparlo todo

Aunque nunca negaremos que el trabajo ocupará gran parte de nuestra vida, queramos o no, el problema viene cuando por darle espacio al trabajo dejamos de lado a la familia, nuestro tiempo de calidad, las emociones y hasta a nosotros mismos y nuestra autoestima. A veces pasamos por malas épocas y pensamos que refugiándonos en el trabajo todo cambiará, pero, aunque entiendo que cuando sufras quieras cambiar esta dinámica, quizás aislándote en el trabajo, es posible que esta práctica no sea del todo recomendable. Si estamos mal, pidamos ayuda, vayamos al psicólogo y, sobre todo, busquemos un equilibrio, obsesionarte con algo por una mala racha no es bueno, llámalo trabajo, llámalo alcohol o llámalo malas juntas. 

Señales de que estás confundiendo quién eres con lo que haces

Pensar en el trabajo todo el tiempo: A veces, cuando no estamos bien, queremos esconder lo que no nos interesa ver debajo de la alfombra, buscando que así, por arte de magia, ese problema que nos perturba, cese. Pero no suele ser así, cuando, como puede ser este caso, nos obsesionamos con el trabajo, es una señal de que algo no va bien y que tenemos que centrar el tiro. 

Sentir culpa al descansar: Este sentimiento es muy común en muchos emprendedores, ya que asocian descanso con ser una persona vaga o dejada, pérdida de dinero y, lamentablemente, perdida de tiempo. El descanso es innegociable si queremos tener una vida mentalmente sana.

Medir tu valor personal por la productividad: Estamos ante un error muy común y un arma peligrosa de doble filo, debido a que, si nos damos valor por los resultados de la empresa, estaremos poniendo en manos de factores externos, básicamente, nuestra autoestima. Y me dirás que puede que los resultados sean cosa tuya, que te lo has ganado y no te lo discutiré, pero si tú también eres un empresario experimentado, sabrás que muchas veces se ganan partidos sin merecerlo, que hay un factor llamado ‘’suerte’’ que a veces escapa de nuestro control.  Y por eso, valorarnos, querernos y analizarnos en cuestión de un resultado empresarial, se puede convertir en algo peligroso para nuestra salud mental.  

Dejar de lado relaciones o aficiones: Cuando nos obsesionamos con el trabajo, solemos dejar de lado nuestras relaciones interpersonales, las aficiones, el tiempo de calidad solo o acompañado. Esto a la larga nos frustrará, por que de todas las patas que tiene nuestra vida, solo estamos cuidando la laboral, dejando cojas el resto de las patas integrantes de nuestra mesa. 

Estado de ánimo dependiente de resultados del trabajo: Este factor es altamente peligroso, es decir, si la empresa gana o salen favorables ciertos asuntos, entonces me quiero, me valoro y el ego por las nubes. Eso sí, como fallemos, no lleguemos a un acuerdo o simplemente, no tengamos un buen día, sobre nuestra mente caerán ideas muy derrotistas y extremas. Por esto, es tan poco recomendable valorarte según se gane un partido o no. Si entra la pelotita todos contentos, si hay un mal día, entonces no valemos para nada. 

Por qué ocurre: la identidad laboral en emprendedores y profesionales exigentes

No voy a explicarte nada nuevo si te digo que detrás de un emprendimiento hay una mucha presión, puede que toda una familia coma de ese negocio o que incluso, esta nueva aventura empresarial se haya convertido en tu único sustento y fuente de ingresos. Emprender lleva consigo un riesgo, una presión por los resultados y encargarse de muchas, sino todas, las facetas de nuestra empresa. 

Y es que muchas personas vinculan su valía a los resultados, al reconocimiento o al rendimiento y esto se intensifica cuando el trabajo tiene mucho peso emocional o personal. Esto podemos explicarlo, por que el emprendimiento, el trabajo se convierte es algo inherente a estas personas y a veces hasta llegan a priorizarlo por encima de otras cosas importantes como la salud, la familia o el tiempo de ocio con seres queridos. 

Qué riesgos tiene convertir tu trabajo en tu única identidad

Agotamiento: Si tu vida es 24/7 trabajo, naturalmente que te vas a agotar y hasta aburrir de la vida que tienes, ya que no tienes otras actividades que te estimulen. Te puede gustar mucho tu trabajo, pero de todo podemos cansarnos.

Vacio cuando las cosas no salen bien: Es habitual que, si ponemos todo a una carta, todo al trabajo, cuando no nos vaya bien lo pasemos realmente mal, por la soledad, por la presión que nos hemos puesto y por que estamos centrados únicamente en el ámbito laboral. 

Dificultad para desconectar: Este ámbito es muy importante y solemos dejarlo muy de lado, cuando la realidad es que podemos rendir mejor cuando tenemos una vida completa y estamos estimulados en muchos otros ámbitos, más allá del laboral, como puede ser la vida social, el ocio, la familia, la salud, las relaciones interpersonales con seres queridos. 

Perdida de otras partes de uno mismo: Naturalmente que, cuando ponemos todas las fichas a un solo número, el resto de las facetas empezarán a mostrar escasez, penurias, carencias, es normal, hemos quitado atención, tiempo e interés hacia unos ámbitos y pierden fuerza. Por eso es un error poner todos los huevos en la cesta del trabajo, porque, aunque el trabajo es importante, ya que nos da de comer, no debería ser nuestro único objetivo en la vida, si queremos tener salud y equilibrio mental. 

Sensación de no saber quien eres fuera del trabajo: Como vas viendo, todos estos apartados se relacionan, ya que cuando el trabajo te absorbe, llegas a despersonalizarte en los otros ámbitos de nuestra vida, debido a que hemos abandonado, de manera consciente o no, esas otras cosas de la vida que también nos gustan y son importantes. 

Cómo mantener tu identidad sin renunciar a tu ambición

Podemos mantener nuestra identidad, nuestra ambición, nuestras ganas por querer mejorar y esto no tiene porque significar implicarse menos. Aquí la cosa no es trabajar más, es decir, dedicar más horas, sino aprender a ser efectivo, cuando trabajes, trabaja y cuando estés con tu familia, en el gimnasio o en el cine, por decir algo, que estés en ese momento, viviéndolo. 

El fallo de mucho emprendedor es pensar que cuantas más horas se dediquen, mejor, aunque esto lleve consigo un distanciamiento notable en las relaciones con nuestros seres queridos, un abandono en la alimentación y en el descanso, viviendo a base de cafeína y comida rápida, por no llamarla de otra manera. Por eso, tranquilo, puedes ser igual de ambicioso, currante y gran empresario, pero con equilibrio, con cabeza, se puede aprender y si no sabes, para eso estamos los psicólogos, para enseñarte nuevas vías de conocimiento.

Claves para separar tu valor personal de tu rendimiento

Autoestima: Este es un aspecto clave en la vida de toda persona y si queremos separar nuestro valor personal de como nos vaya en la empresa, más aún. Muchas veces, nos centramos tanto en la empresa porque no estamos bien, podemos vernos inseguros o incluso saber que nuestra autoestima cojea, pero tratamos de taparlo, tirando tierra por encima, en forma de más horas de trabajo para no pensar en la vida que tenemos y toda la montaña de tarea aún por cambiar. 

Dialogo interno: Como tú te hables, hará que veas el vaso medio lleno, medio vacío o que directamente no haya ni vaso, ni agua. En consulta una de las cosas que más trabajo con las personas es su diálogo interno, como se habla, que autoconcepto tiene, este apartado es de lo más importantes para lograr un buen equilibrio entre vida personal y vida laboral. 

Expectativas poco realistas: A veces pensamos que, si no rendimos al 100% los 7 días de la semana, estamos fracasando, y ojo, no te voy a decir que seas un dejado, que quieras ‘’fluir’’ y que la vida te regale cosas por ser un niño bonito, no, porque la vida no funciona así. Pero si que será importante que las expectativas que tengamos, antes de ser positivas o negativas, sean realistas. Muchos empresarios tienen grandes proyectos que a la hora de lanzarlos se frustran por que pensaban que les iría mejor. Cuando la realidad de los proyectos y del libre mercado es que hay una competencia feroz y que destacar es altamente complicado.

Necesidad de validación: Si has montado un proyecto empresarial y necesitas que te adulen, que te digan lo bueno que eres y que te aplaudan, te vas a frustrar enseguida. Si tú confías en tu proyecto, no necesitarás del aplauso de nadie. Naturalmente que todo negocio, precisa de ventas y de clientes, sino es difícil que haya monetización, pero una cosa es oferta-demanda y otra es necesitar de las opiniones de los demás, recuerda que demasiados cocineros estropean un caldo. 

Resultados como datos y no como una medida de tu valor como persona: Toda empresa necesita de resultados, de ganar dinero, de fidelizar clientes, con esto no te estoy descubriendo América, ni la rueda. Esto es así, veámoslo de donde lo queramos ver, pero no debemos bajar la guardia y asimilar que la vida privada, que la relaciones con los demás se formula de la misma manera. No estás con tu pareja o familia, o no deberías, estar por el dinero que ganen, el estatus que tengan o lo que demuestren en su trabajo, muchos valores como la honradez, la sinceridad, la fidelidad, la confianza no entienden de clases sociales, medallas o éxitos empresariales. 

Hábitos que te ayudan a recuperar espacio personal fuera del trabajo

Poner límites y horarios: claro que te entiendo cuando seguramente pienses que necesitas estar operativo y no dejar mails por contestar y más cuando empiezan, te entiendo, pero si no pones horarios y límites con tus clientes, es posible que no te hagas respetar y que no respeten tus horarios de trabajo y se malcríen a pensar que les tienes que atender a la hora que sea, muchas veces sin remuneración económica, tengamos cuidado con eso. 

Recuperar intereses propios: Cuanta gente, se centra solo en su proyecto y abandona las clases a las que iba, el tiempo de deporte, las cenas con sus amigos, el tiempo con familiares, sé que este apartado te lo he repetido ya muchas veces en este texto, pero si al acabar de leer este artículo te hace reflexionar, para mí, ya habrá valido la pena. 

Cuidar vínculos: Si algo me ha demostrado la vida, es que muchas amistades deben tener un seguimiento, mostrar un interés para que la flor siga viva y poner la atención adecuada, al igual que se la ponemos a nuestro mejor amigo, nuestra pareja, nuestros hijos o nuestros padres. 

Crear momentos sin productividad y volver a conectar con actividades que no estén ligadas al rendimiento: ¿Te acuerdas de la última vez que viendo una película o leyendo un libro estabas concentrado en ese momento, sin nada más en la cabeza? Esos momentos de conexión con el aquí y el ahora son cosas que no deberíamos de abandonar tan rápido, la vida son esos momentos. 

Cuándo conviene pedir ayuda si sientes que solo existes a través del trabajo

Sinceramente, cuando la ansiedad, el vacío, el bloqueo, el agotamiento llamen a nuestra puerta en forma de perdida clara de bienestar y salud mental. Y es que cuando el problema lleve con nosotros bastante tiempo, será el momento para abordarlo, muchas veces no podremos solos, por eso pediremos ayuda a nuestro psicólogo de confianza. 

Conclusión

Nunca negaré la gran importancia del trabajo, la sociedad avanza por que las personas trabajan, trabajar hace que veas que lo que haces tiene un propósito para ti y para los demás, trabajando ayudas a los demás. Pero no deberíamos basarnos solo en el trabajo, puede que tu trabajo sea tu pasión, como me pasa a mi también, pero por suerte también tengo más cosas en la vida, soy hijo, soy pareja, soy amigo, soy socio de tal equipo de fútbol, miembro de tal asociación u ONG, hay muchas versiones tuyas en tu vida, no te centres solo en quien eres en el trabajo. 

Preguntas frecuentes sobre identidad y trabajo

¿Es malo que mi trabajo sea una parte muy importante de mi vida?

Naturalmente que no es malo, es más, no podemos negar la capital importancia del trabajo en nuestra vida, pero el trabajo si será un problema si logra desplazar todo lo demás de nuestra vida, quitando el descanso, las relaciones con los demás y dándonos muy poco espacio personal.

¿Cómo sé si estoy basando mi identidad en mi trabajo?

Muchas veces sentimos que valemos menos si rendimos menos, notamos que nos cuesta desconectar o que nuestro estado emocional depende de como nos va en la empresa. Basar tu identidad en el trabajo, es un arma de doble filo, por que serás un títere en manos de resultados. ¿Querrías más o menos a tu hijo según que notas sacase en el colegio? 

¿Por qué me cuesta tanto separar mi vida personal del trabajo?

Seguramente por que te hayas acostumbrado a que lo primero es la faena, quitándonos horas de sueño, tiempo con los nuestros, fines de semana e incluso horarios no muy comunes de trabajo. A veces es tan alta la exigencia, la necesidad de que nos valoren y la necesidad de control, que acabamos poniendo en el peldaño más alto del podio al trabajo, por encima de la familia, la salud o la paz mental. Y te repito, sé que a veces hay que apretar y sacrificar temporalmente ciertos aspectos para llegar a un objetivo, pero el problema viene cuando nos portamos así 24/7. 

¿Se puede ser ambicioso sin que el trabajo lo ocupe todo?

Sí y sería lo ideal, por eso insisto tanto en tener más vida más allá del trabajo, necesitas desconectar del trabajo, hasta echarlo de menos para valorarlo, si estas de lunes a domingo, mañana, tarde y noche con el trabajo en la cabeza es normal que te satures. Y claro que la ambición puede seguir, seguramente Michael Jordan en su prime de los 90’ más allá de jugar a basket y tirar a canasta, tenía más vida, todos los deportistas famosos que conozcas, tienen más vida más allá de su deporte, hasta verdaderos atletas disciplinados también pasan tiempo con su familia, tienen hobbies y disfrutan de la vida. 

¿Qué riesgos tiene vivir solo para trabajar?

Hay muchos, pero para enumerarte unos pocos puede decirte, el desgaste emocional, la pérdida de equilibrio, el aislamiento, la ansiedad y la sensación de vacío cuando el trabajo falla o cambia. 

 ¿Cómo recupero partes de mí que he dejado de lado por el trabajo?

Aunque el tiempo pasado no lo podremos recuperar, si que podremos volver a la senda del camino correcto a partir de ahora, por eso será fundamental revisar prioridades, recuperar intereses, retomar relaciones, poner límites y sobre todo reconstruir poco a poco espacios personales sin culpa.

 ¿Cuándo debería ir a terapia por este tema?

Cuando el sufrimiento se mantenga en el tiempo, cuando aparezcan emociones desagradables como el agotamiento, la ansiedad, la frustración, el vacío existencial e incluso la dificultad real para separar identidad y rendimiento.