Te metes en redes sociales y ves a emprendedores exitosos que muestran la cara bonita del emprendimiento, es decir, la libertad, el éxito, el crecimiento constante. Al dedicarme al emprendimiento y a la psicología he podido conocer de primera mano a grandes empresarios triunfadores, muchos han sido pacientes míos y muchos tengo la gran suerte de tenerlos como amigos. Por eso, puedo decirte que el éxito en los negocios existe porque lo veo todo los días, pero detrás de ese éxito, detrás de la cara bonita de los negocios también se encuentra la cara B, la cara que no se ve, pero se sufre igual. 

En esa otra cara de la luna se ven meses sin resultados, una gran presión económica, un agotamiento mental, dudas sobre el proyecto, sensación de vacío y de estar solo. Por eso, debemos mentalizarnos en que el emprendimiento tiene etapas donde avanzar implica muchos sacrificios y que atravesar estas crisis forma parte del proceso. 

Que tengamos crisis en el proyecto no significa que el proyecte esté mal, sino que hay momentos en la vida en los que estás más apurado que en otros. Al igual que puedes estar enfadado o estar mal con tu pareja, con tu hijo, con tu madre y eso no significa que no los quieras. 

Cuando emprender deja de sentirse ilusionante

Entiendo que con el tiempo pueda cambiar la experiencia y que al principio del proyecto desprendamos entusiasmo, energía, expectativas altas. Y que cuando pase el tiempo, con los meses, con el desgaste aparezca una incertidumbre constante, un cansancio acumulado, una presión por los resultados, una frustración por el ritmo del negocio.

Esto es algo totalmente normal, habitual, la empresa también va cambiando, según las horas que le echemos, la ilusión que depositemos, los resultados que tengamos podrían afectarnos a nuestro estado de ánimo y por eso, debemos tener esto en cuenta, porque muchas veces las victorias nos acomodan y cuando llegan las derrotas nos sentimos débiles y perdidos. 

Por eso, nunca hemos de olvidar que el emprendimiento no es solo un proyecto económico; sino también un proceso psicológico que pone a prueba muchas áreas personales. 

Señales de que estás atravesando una crisis en tu emprendimiento

En cualquier esfera de tu vida puedes tener una crisis, días malos que prolongados en el tiempo pueden hacerte dudar de grandes proyectos que antes te ilusionaban, por eso, voy a compartirte señales que puedan ayudarnos a darnos cuenta de que estamos en una crisis en nuestro emprendimiento: 

  • dudas constantes sobre tu proyecto: puede que lleves un tiempo pensando que lo que haces ya no vale la pena, que te cueste arrancar, que te falte ilusión, que una jornada laboral se te haga eterna, ya que no disfrutas y esto te hace replantearte la estructura e incluso el sentido de tu proyecto.
  • pérdida de motivación: ir al trabajo y no tener motivación es una de las peores sensaciones, ya que el trabajo, y más si somos emprendedores, cuenta con muchas horas de dedicación y si la motivación escasea, nuestro proyecto pude convertirse en una celda.
  • ansiedad por el futuro económico: no vamos a ser hipócritas, si tenemos una empresa es para ganar dinero y con ese dinero pagar facturas y vivir. Por eso, cuando el fantasma de las preocupaciones económicas nos cause una ansiedad cada vez mayor, será momento de replantearse como estamos llevando la empresa y que está sucediendo para que haya problemas económicos.
  • dificultad para desconectar del trabajo: si nos llevamos el trabajo a casa, más de la cuenta, si notamos que la cosa no avanza porqué estamos todo el tiempo rumiando acerca de lo mal que estamos en el trabajo, quizás sea momento de tomar decisiones. Todos pensamos cosas del trabajo, ya que es nuestra fuente de ingresos, es algo importante a lo que le dedicamos muchas horas y esfuerzo en nuestra vida, pero cuando sea imposible desconectar, tendremos que mover un par de piezas del fichero.
  • sensación de estar solo con las decisiones: lamentablemente, la cara B del emprendimiento es la soledad en la toma de decisiones, de llamadas y reuniones complicadas, cargando con toda la responsabilidad laboral, económica y fiscal. Esto es un pack indivisible del emprendimiento, pero cuando este factor nos aturrulle, deberemos tomar cartas en el asunto.
  • irritabilidad o agotamiento emocional: estas emociones desagradables aparecerán cuando no estemos bien en el conjunto de nuestras esferas de vida y serán una señal de que tendríamos que cambiar algo.  

 

  • pensamientos frecuentes de abandonar: puede que esto sea una de las cosas que más nos asusten, que después de tanto tiempo en nuestra cabeza entre la idea de dejar de lado este proyecto, algo que tan solo de pensarlo nos frustra y nos hace sentirnos incluso perdedores, por eso, ante estas crisis es aconsejable pedir ayuda a nuestro psicólogo de confianza, ya que nos puede ayudar a sobrellevar todos estos puntitos que acabamos de abordar. 

 

Por último, decirte que estas señales no implican que seas débil, solo muestran que hay una crisis que tenemos que atajar, a veces es más el acumulado de muchas cosas que otra algo grave, depende del caso. Sé que estarás fastidiado, pero hay salida y la podemos encontrar. 

Por qué emprender puede afectar tanto a nivel psicológico

Incertidumbre constante

Como siempre comentamos, montar un emprendimiento, una empresa privada lleva consigo que los ingresos y resultados no siempre serán tan previsibles como puede tener una persona que se haya sacado una plaza fija en la administración pública. 

Si te has lanzado a emprender, una cosa que debemos tener en cuenta es que estamos en la selva y tenemos que buscarnos la vida para comer, no tenemos un plato de comida asegurada, haciendo un símil animalístico. Y entiendo que esto es muy duro, esa es la dificultad de dedicarnos a las ventas por cuenta propia. 

Responsabilidad total

Aquí eres tú eres el jefe, eliges desde el local en el qué estás, hasta el color del fondo de tus tarjetas de visita, todo pasa por tus manos, es tu empresa, es tu creación. Pero esto también lleva consigo que todas las decisiones dependen exclusivamente de ti, enfocar la empresa en tal nicho de mercado, emprender en Valencia, Miami u online, todo el peso burocrático, los clientes satisfechos e insatisfechos tienes que gestionarlos tú.

Exposición personal

En proyectos como el mío de psicología, suelen estar muy ligados a la persona, como puedo ser yo en mi empresa. A mí me gusta divulgar, me gusta aparecer en redes sociales y no tengo ningún pavor a la cámara, pero entiendo que hay personas que son reacias a que su imagen sea la imagen de la empresa, a veces por inseguridad, a veces por timidez o porque simplemente no están cómodos con tanta exposición. 

Falta de apoyo real

Lamentablemente, cuando emprendes es posible que las personas de tu alrededor estén expectantes a ver por donde sales, hay personas que te criticarán y juzgarán, aunque ellos nunca hayan emprendido nada o no conozcan nada de tu negocio, lamentablemente este es un precio que hay que pagar cuando emprendes. Que personas de tu alrededor no entiendan, o no quieran entender, lo que haces. Por eso es tan importante juntarte con personas que vayan en tu misma dinámica, personas que te ayuden a mejorar, mentores que te ayuden a sacar tu mejor versión. 

Y, por último, como ya te habrás dado cuenta, emprender no solo exige habilidades técnicas, también exige una gran capacidad de regulación emocional. 

Claves psicológicas para atravesar una crisis emprendedora

A continuación, vamos con la parte más practica:

1. Normalizar los momentos difíciles

En el texto de hoy hemos hablado acerca de la crisis y aunque cuando hay un periodo convulso nos cuesta estar centrados, debemos analizar que la crisis no significa necesariamente fracaso. 

En muchos proyectos hay procesos de aprendizaje, reajustes estratégicos, cambios personales y naturalmente que estos viajes llevan consigo cosas buenas como el crecimiento personal, pero también reajustes en formas de crisis porque debemos mover algunas piezas del tablero para volver a nuestra mejor versión. 

2. Separar tu identidad del negocio

Esto es algo que trabajo con mis emprendedores cuando vienen a consulta y es separar el resultado de la empresa, con su valor personal. Naturalmente, que muchos proyectos empresariales llegan casi a ser hijos nuestros, en sentido figurado, debido a la gran importancia que ocupan en nuestra vida, pero más allá de la pasión que desprendamos, debemos separar nuestra identidad, quienes somos, del rendimiento del negocio. Primero estás tú, luego está tu negocio, entre otras muchas cosas de tu vida. 

Ya que trabajar esta separación nos ayudará a reducir nuestra presión emocional. 

3. Revisar expectativas

El emprendimiento siempre tiene que estar ajustado a unas expectativas realistas, ya que hemos de ser conocedores en que muchos proyectos tardan años en estabilizarse. Como te comenté anteriormente, tengo la suerte de tener pacientes y también amigos que son empresarios de éxito, que destacan y que han creado grandes proyectos. Podemos ver la cara bonita, la exitosa, pero detrás ha habido que dejar muchas cosas, muchas personas, muchas aficiones, ha habido un sacrificio feroz y el trabajo los ha acompañado hacia el éxito, pero estas personas suelen ser pocas. 

Por eso, no nos comparemos con historias de éxito, ya que podemos frustrarnos y sentir que hemos llegado tarde. Así que, cada uno a lo suyo, si te inspira la historia de ese emprendedor que admiras, adelante, que te sirva como gasolina para seguir, no como una piedra más a tu tejado. 

4. Cuidar la salud mental

Para cuidar nuestra salud mental, también es bueno ‘’tener más vida’’ más allá de la empresa, ya que si todo gira en torno a la empresa puede aparecer agotamiento, irritabilidad, pérdida de perspectiva. Por eso es importante descansar, desconectar, mantener relaciones interpersonales fuera del trabajo. 

Créeme, cuanto más cuides tus otras esferas, mejor te sentirás en la esfera del emprendimiento y es que cuando estás a gusto con tu vida, aunque tengas un bache en lo laboral, podremos trabajarlo para que esto mejore. 

5. Pedir apoyo cuando es necesario

Entiendo que como emprendedor, quieras tirarte todo a las espaldas y seguir adelante sea como sea, te comprendo, pero a veces el camino es muy complicado y no sabemos por dónde tirar, estamos vacíos, confundidos y la confianza por los suelos, por eso es importante compartir nuestro proceso con otros emprendedores, con mentores, con nuestro psicólogo de confianza. 

Aprender a ordenar nuestras ideas y tener a alguien que nos acompañe y entienda en momentos difíciles nos puede ayudar a reducir la carga emocional.

Qué hacer cuando estás pensando en abandonar

A veces en las crisis aparece la idea de dejarlo todo, es como un mecanismo de defensa de nuestra cabeza, ya que como ve que estamos sufriendo más de la cuenta, pensamos que, cortando por lo sano, todo acabará. 

Pero antes de tomar decisiones impulsivas será de gran utilidad tomar distancia temporal para ver las cosas más claras, analizar la situación con calma sin tomar decisiones en caliente e incluso revisar qué parte del problema es emocional y cuál es estratégica. 

En algunos casos, la decisión que tomaremos será continuar, en otros será cambiar de rumbo. Lo importante es que la decisión no se tome desde el agotamiento o la desesperación, por eso, en estos momentos tan críticos, pedir ayuda de un psicólogo puede ayudar enormemente, ya que aparte del desahogo, nos dará herramientas para enfrentar este problema de la mejor manera posible. 

Cuándo conviene buscar ayuda profesional

Deberemos acudir al psicólogo cuando aparezcan señales claras de malestar emocional, como puede ser la ansiedad constante, el insomnio, el bloqueo prolongado, la irritabilidad persistente, la sensación de vacío. Todas estas señales desagradables se pueden trabajar en consulta y es que cuando no estamos bien, parece que todo explota por un lado o por otro. 

Por eso, ir al psicólogo nos puede ayudar a trabajar la presión emocional, el miedo al fracaso, el agotamiento y, sobre todo, tomar claridad en las decisiones.  

A veces solemos pensar que el psicólogo no es para nosotros, que aún no estamos tan mal, pero el problema que no se aborda, se hace más grande con el tiempo, así que por la cuenta que nos trae emocionalmente, atajemos el problema de raíz, cuánto antes, mejor. 

Conclusión

Ya para ir finalizando, debemos tener en cuenta que emprender puede ser profundamente gratificante, pero también implica momentos de gran presión emocional, donde vamos a tener que hacerles frente a fantasmas que nos asustan, para seguir ganando experiencia y seguridad. 

Y es que las crisis no siempre significan que un proyecto haya fracaso, muchas veces indican que algo debe ser reajustado en algún ámbito. Malos tiempos vendrán, como también vendrán buenos tiempos, es el ciclo de la vida, el sufrimiento, el dolor, muchas veces son innegociables, pero lo que sí que depende de nosotros es que actitud tomamos frente a ese desafío y que queremos hacer por cambiar esa situación. 

Por eso, puedo decirte desde mi experiencia trabajando como psicólogo con empresarios que cuando abordamos todos estos temas, es más fácil recuperar perspectiva, estabilidad emocional y claridad para seguir avanzando. 

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Es normal pasar crisis emocionales al emprender?

Sí. Emprender implica incertidumbre, responsabilidad y presión constante, por lo que muchas personas atraviesan momentos difíciles durante el proceso.

Nadie nace sabiendo y cuando emprendes, muchas cosas las aprendes por el camino, a base de ensayo-error, como hemos hecho todos los emprendedores y como se hace muchas veces en cualquier faceta de la vida. 

¿Cómo saber si mi crisis es temporal o si debería dejar el negocio?

Antes de tomar decisiones es recomendable analizar si el problema es estratégico, emocional o una combinación de ambos. Por eso, es tan importante contar con un mentor, con una persona como un psicólogo con el que desahogarnos y contarles que nos sucede. Y una vez tengamos la mente clara, podemos tomar la decisión que sea, ya sea, reestructurar el negocio o dejarlo y dedicarnos a otros proyectos. 

¿Qué puedo hacer cuando siento que ya no puedo más con mi negocio?

Puede ayudar tomar distancia temporal, revisar expectativas y hablar con personas de confianza o profesionales. La soledad es un pack indivisible de los emprendedores, pero podemos hacer que esa soledad sea menos si nos rodeamos de personas parecidas a nosotros, con las mismas ambiciones y que quieran ayudarnos y aconsejarnos desde la experiencia. 

¿El burnout también afecta a los emprendedores?

Sí. El agotamiento emocional es frecuente cuando se trabaja durante largos periodos bajo presión.

Hasta podría decirte que más, debido a la soledad en todo, en la oficina, en el tema burocrático, en el tema económico, el emprendedor que está solo también puede sufrir el burnout, al igual que cualquier trabajador, sea por cuenta ajena o no.

¿Puede la terapia ayudar a emprendedores?

La terapia puede ayudar a gestionar ansiedad, presión, toma de decisiones y otros aspectos emocionales relacionados con el emprendimiento.

La terapia te enseñará nuevos caminos que transitar, aquí puedes adquirir la seguridad y confianza que te falta, aprenderemos a centrarnos en lo importante y a plantar cara a eso que nos preocupa. La terapia solo traerá cosas beneficiosas a nosotros como empresarios y como personas.