Ser autónomo o freelance, no significa que tengas que cargar todo lo que te venga y echártelo a las espaldas, no es solo trabajar, también hay que tener en cuenta la salud y en este apartado, la salud mental. 

Todos los autónomos, emprendedores, contamos con una carga de trabajo invisible, en forma de incertidumbre, presión, alta exposición y la soledad. Entiendo que ante esto queramos centrarnos en producir, en ser efectivos, pero si emocionalmente no estamos bien, el barco hará aguas cuando menos lo esperemos. 

Por eso, desde aquí vamos a hablar del trabajo emocional, necesario para sostener un proyecto personal y laboral y que no hemos de confundir con ser débiles o perder el tiempo. 

Ser freelance no solo exige productividad, también gestión emocional

Naturalmente que ser freelance lleva consigo una serie de cuestiones, como puede ser la incertidumbre económica, ya no somos funcionarios y no tenemos un sueldo fijo, además de también una exposición constante, en cuanto a clientes, propuestas, precios y ser tú el único responsable de esa situación, no puedes delegar en otro o pasarle la patata caliente al jefe, ya que tu jefe eres tú, en pocas palabras. Y esta mezcla lleva consigo un impacto emocional real. 

Y es que muchas dificultades de trabajo son en realidad emocionales, como pueden ser bloqueos, procrastinación, inseguridad, miedo a fallar. 

Como comenté antes, somos nosotros quienes marcamos precios, ponemos límites, gestionamos cara a cara cualquier mínimo problema que aparezca. Y todo esto, sabiendo que vendrán meses buenos y malos, emocional y económicamente hablando.

Por eso, desde aquí damos tanta importancia al ámbito emocional, ya que, si te ves débil, no te ves válido o te está superando la situación laboral esto afectará a otras esferas de nuestra vida, queramos o no y laboralmente, puede que incluso bajemos el nivel de calidad o que incluso el trabajo nos cueste la salud.  

Qué significa “trabajar tu mundo emocional” (y qué no)

Trabajar nuestro mundo emocional significa reconocer lo que nos afecta, saber que punto de ruptura tenemos y buscar trabajarlo para mejorar. También significa entender como reaccionamos ante el estrés, el miedo o la incertidumbre, a veces hay realidades difíciles de masticar y mucho más de tragar, por eso es bueno aprender a conocernos, saber cuándo el vaso empieza a llenarse y saber cuándo parar. Por otro lado, trabajar nuestro mundo emocional también implica aprender a regular emociones para no tomar decisiones desde el agotamiento o la ansiedad, ya que, como hemos comentado anteriormente, los freelances se encargan de todo lo que rodea a su empresa y decisiones erróneas se pueden pagar con un peaje muy caro. 

En cuanto a este tema del mundo emocional, tenemos que saber que esto no implica estar analizando emociones todo el día, obsesionarse con que sentimos o que dejamos de sentir poco o nada nos ayudará a sacar el trabajo y la vida adelante, es más, es posible que esto nos enquiste más y nos aleje del objetivo y propósito que tenemos.  Dicho esto, trabajar nuestro mundo emocional, tampoco consiste en perder el foco profesional porque según el estado emocional en el que estemos haremos una cosa u otra, ni el mundo funciona así y mucho menos los negocios. Y naturalmente, trabajar nuestro mundo emocional no significa, no poner límites, ni hacernos respetar y dejar que ‘’todo fluya’’, en la oferta y la demanda y en el mundo libre, el tema de fluir ni nos acerca al objetivo, ni nos hace participes del propósito. 

Emociones frecuentes en freelances y autónomos

A continuación, vamos a ver que emociones son habituales en freelances y autónomos, estas emociones no son raras, son comunes y por eso vamos a tratar de normalizarlas y ponerles nombre, para familiarizarnos con ellas. 

  • Ansiedad: Esta emoción tan conocida puede tener muchos orígenes para nosotros, puede aparecer por los meses malos económicamente hablando, por las facturas por pagar en los plazos acordados, por el futuro de la empresa y los proyectos que puede que salgan o no. Al final, dedicarse al emprendimiento lleva consigo esta incertidumbre, pero dentro de todo, aprenderemos a gestionarla de la mejor manera posible.
  • Miedo al rechazo: En cuanto a esta emoción tan desagradable, ya que a nadie le gusta ser rechazado, podemos ver como propuestas, presupuestos o reuniones no llegan a buen puerto, porque al final, como en toda empresa, se trata de ceder y de llegar a acuerdos y a veces estas negociaciones no llegan a buen puerto y se rompen. Esto forma parte de todo proceso empresarial, los freelances, autónomos vivimos expuestos, esto es algo adherido a la tipología de trabajo que hemos elegido. 
  • Culpa: Esta es la gran emoción, es el eterno vaso que nunca se llena, nos sentimos culpables por descansar, por decir que no, por poner límites e incluso por priorizar tiempo con nuestros seres queridos y ‘’quitárselo’’ a la empresa. En consulta, día sí y día también, la culpa es uno de los temas centrales en la terapia con empresarios, se puede trabajar y se puede aprender a vivir manteniendo a raya a la culpa.
  • Inseguridad: Este tema parece que siempre está al caer, surge cuando nos comparamos, cuando no nos sentimos válidos e incluso cuando habiendo hecho bien las cosas no nos sentimos bien porque puede que no hayamos conseguido el resultado esperado. 
  • Ira contenida: Al final, la empresa somos nosotros y tenemos que dar una imagen, trabajar cara al público es saber que vas a estar expuesto incluso en situaciones límite con clientes difíciles o incluso con falta de reconocimiento a todo el trabajo que hayas hecho. Es importante aprender a controlar esta ira contenida, porque como dice el refranero popular español ‘’Quien te enfada, te vence’’. 
  • Soledad: Nuestro camino, como siempre digo es como Batman, trabajar mucho en la sombra y solos. Por eso, debemos interpretar la soledad como un espacio para reflexionar, para ponernos al día con nuestras emociones y nuestras acciones, no como un suplicio que nos haga tomar malas decisiones. 

 

Qué pasa cuando ignoras tu mundo emocional

Entiendo que un trabajador por cuenta propia muchas veces está más preocupado de sacar el trabajo que de ponerse a analizar cómo está emocionalmente, parece que desde antaño se nos educó en que la prioridad es lo laboral y no lo emocional, pero nos hemos dado cuenta de lo importante que es lo emocional para que lo laboral salga adelante. 

Y es que cuando dejamos de lado nuestro mundo emocional podemos llegar a ver como en el trabajo mostramos un agotamiento crónico que parece no desaparecer por mucho que nos pongamos al día, sobre todo porque aún queda otro trabajo por hacer. También vemos como tenemos bloqueos repetidos, nos quedamos en blanco y esto nos frustra mucho. Desde el mismo prisma, también podemos ver como aparecen decisiones impulsivas por las que bajamos el precio desde la desesperación, aceptamos condiciones con las que no estamos cómodos, con tal de no perder un cliente. 

De esto todo, también puede derivar un aislamiento desde la saturación, al no estar bien emocionalmente, no queremos ver a nadie, ni dar explicaciones. Y naturalmente, por este desequilibrio emocional en el que no estamos cómodos, también aparece una pérdida notable de la motivación. Por último, podría mencionarte la somatización, que básicamente es que como emocionalmente no estamos haciendo caso a nuestro cuerpo, nuestro cuerpo nos manda señales en forma de insomnio, mal humor, tensión muscular, fatiga. Al final, lo que no queremos sacar emocionalmente, el cuerpo lo sacará de otra manera. Cuerpo y mente están conectados, son un pack indivisible, no debemos olvidarlo nunca. 

Beneficios reales de trabajar tu mundo emocional como freelance

Ahora vamos a ir con los beneficios reales que tiene dar la importancia que se merece tu mundo emocional 

Para empezar, diremos que, si hacemos caso a nuestro mundo emocional y lo trabajamos, nos será más fácil tomar decisiones más claras, ya que nuestra mente estará despejada. Por otro lado, podremos poner límites sin sentirnos culpables, ya que como sabremos nuestro valor y daremos importancia a nuestras emociones sobre las de los demás, no querremos contentarles si eso implica fastidiarnos nosotros. 

Otro apartado muy importante, será el de aprender a sostener mejor la incertidumbre, muchas veces cuando una persona no está regulada emocionalmente puede hacer actos impulsivos de los que después se pueda arrepentir. Otro tema importante del que podemos salir beneficiados si decidimos trabajar nuestro repertorio emocional, es el tema de reducir la autocrítica, no siendo tan duros con nosotros mismos, hablándonos con talante y mano izquierda, en lugar de ser autodestructivos y culpabilizarnos por el mínimo fallo que cometamos.  

Ya que estamos hablando del mundo empresarial, puede que también mejoremos la relación con clientes si nuestras emociones están reguladas, puesto que daremos un mejor servicio y al estar cómodos con nosotros mismos, los demás lo notarán también, daremos y transmitiremos una mejor versión de nosotros mismos. Y, por último, te podría comentar que otro beneficio sería el de aprender a prevenir el desgaste a largo plazo, ya que, cuidándonos emocionalmente, sabremos cuando necesitamos aflojar una marcha o cuando tenemos que apretarnos más, ya que nos conoceremos y sabremos hacer bien las cosas. 

Cómo empezar a trabajar tu mundo emocional en el día a día

Aprender a identificar qué emoción está activa

Yo también soy trabajador por cuenta propia y sé que desde primera hora el teléfono suena, hay que preparar reuniones y llevar encima la agenda y el lápiz para ir modificando y anotando lo que queda por hacer durante el día. Sé que a veces no da el tiempo porque hay días que va hasta arriba, pero esto no debe hacer que nos dejemos de cuidar emocionalmente. 

Por eso, tenemos que aprender a poner nombre a las emociones, como, por ejemplo: ‘’Hoy estoy cansado, pero sé que cuando me active todo irá mejor’’, ‘’No estoy seguro con lo que pasará en esta reunión, pero voy a ir igual y voy a intentar que vaya bien’’. Es importante saber hablar con uno mismo, ponernos en contexto y escuchar lo que sentimos, aunque sea desagradable. 

Revisar tu diálogo interno

La persona con la que más vas a hablar a lo largo de tu vida eres tú mismo, desde que te levantas hasta que te acuestas e incluso cuando sueñas estás hablando contigo mismo, ese diálogo no cesa.

Así que estaría bien que limitásemos esas frases duras que nos decimos del tipo: ‘’debería poder siempre’’, ‘’no es para tanto’’, ya que con estas frases no estamos siendo justos con nosotros mismos, ni estamos escuchando nuestras emociones. 

Crear espacios de descarga emocional

Tenemos que empezar a cambiar ese chip que nos hace creer que, por pensar más las cosas, se resolverán o se verán mejor, ya que dar vueltas en círculos poco o nada ayuda a afrontar los problemas. 

En este sentido, para crear espacios de descarga emocional, estaría bien la herramienta de escribir nuestras emociones, ya sea en papel y bolígrafo, ya sea en la app de Notas de nuestro móvil. Cuando escribes tus emociones estás dando lugar a un espacio donde te puedes desahogar, te descargas e incluso, cuando está escrito en la hoja lo ves diferente.

Separar tu valor personal de tu rendimiento profesional

Yo soy Juan Carlos, sea psicólogo o no lo sea, facture o no facture, ejerza o no ejerza. Yo soy yo mismo y que ejerza de psicólogo como trabajo no me da un valor u otro. 

Todos tenemos varias facetas dentro de nosotros, somos hijos, padres, amigos, compañeros de trabajo y un largo etcétera. Por eso, debemos tener un reencuadre saludable, sabiendo que por que te vaya mejor o peor en la empresa no vas a ser mejor o peor persona.  El rendimiento profesional es una categoría de las muchas que tenemos y no debemos basar nuestro autoconcepto en una sola categoría, ya que no es ni realista, ni justo. 

Pedir apoyo sin sentir que fracasas

Tenemos que normalizar pedir ayuda como parte de nuestro trabajo por cuenta propia, sobre todo, porque estamos solos. Al igual que tenemos un gestor, un equipo de marketing, un informático dentro de nuestra empresa, también es importante contar con apoyo profesional, con mentores como pueden ser los psicólogos, que al igual que los profesionales que te he comentado en este mismo párrafo, también te ayudan en eso que tú desconoces. 

Cuando trabajar lo emocional deja de ser opcional

Si quieres que tu empresa y tu salud mental vayan bien, tendremos que dar la prioridad e importancia que lo emocional merece. No me vale de nada que seas un crack en tu trabajo si luego apagas el portátil y de camino a casa piensas que eres un infeliz y estás devastado emocionalmente, puede que ganes bien económicamente, pero ese dinero no lo disfrutarás igual si no tienes salud. 

Por eso, debemos aprender a poner límites claros en nuestro trabajo y saber que el acompañamiento psicológico es una forma de cuidado y prevención que hemos de tener a mano, no usarlo solo como la última opción cuando estamos realmente fastidiados. 

De este modo, hay una serie de señales de alerta que estaría bien que tuviésemos presentes para evitar que una mala gestión emocional nos hunda todo lo que con esfuerzo y dedicación hemos construido con nuestro emprendimiento. 

La ansiedad constante, el bloqueo prolongado, la dificultad para desconectar, la irritabilidad frecuente, sensación de vacío y miedo a exponerse o avanzar, son esos fantasmas que nos van a poner el pie en la rueda, así que ahora que eres conocedor de ellos, busquemos ayuda para trabajar estas facetas y que no nos bloqueen. 

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Trabajar lo emocional no me hará perder foco profesional?

Para nada, más bien al contrario, ya que estarás controlando una faceta más para mejorar tu rendimiento. Es como si en el tema de ganar masa muscular en el gimnasio, tú te preocupas solo de entrenar, pero el descanso y la nutrición lo tienes olvidado, pues naturalmente que nos faltará algo para tener el pack completo. Además, cuando emocionalmente estás bien sueles tomar mejores decisiones y sueles tener más claridad mental. 

¿Es normal sentir ansiedad siendo freelance?

Totalmente, ya que como hemos visto en este artículo nosotros tenemos el peso total de la responsabilidad de la empresa y eso implica un compromiso y unas obligaciones. Esa ansiedad surge como respuesta normal de nuestro organismo hacia la incertidumbre, por lo que no tienes que culparte o hacerte de menos. Esto forma parte del camino, por eso tenemos que aprender a trabajar la ansiedad para que cuando aparezca, sepamos controlarla y mantenerla a raya. 

¿Por qué me cuesta tanto poner límites a clientes?

Esto suele venir por varias cosas, como puede ser la culpa, el miedo, la inseguridad. Sinceramente, si nunca has puesto límites, lo verás difícil al principio, pero si te pones en manos de un psicólogo experto que te asesore y pones de tu parte, es posible que este complejo y esta inseguridad se conviertan en una fortaleza que nunca pensamos tener.

¿Qué pasa si ignoro lo que siento y sigo adelante?

Entiendo que esto es un razonamiento argumentado desde el miedo, donde pensamos que podemos seguir conduciendo por la autopista sin mirar estas indicaciones, pero al final, todos los caminos conducen a Roma. Así que, para evitar consecuencias a medio y largo plazo, pongámonos manos a la obra para mejorar y no esperemos a que nos llegue la multa emocional, ya que nunca será buen momento para pagar sanciones sentimentales. 

¿Trabajar lo emocional es solo para personas sensibles?

Hay que desmontar ese mito, ya que el tema emocional no es solo para personas emocionales, esto es un básico, es una habilidad transversal, sea cual sea tu género, edad, religión o equipo de fútbol, por decir algo. Trabajar lo emocional solo nos traerá beneficios, conocimiento, paz mental y fortaleza, entre otras muchas cosas que irás descubriendo por el camino. 

¿Puede la terapia ayudar a freelances y autónomos?

Naturalmente, es más, lo que más trato en consulta son personas adultas que tienen empresa propia y justamente les ayudo a sostener la presión, trabajar la autoestima y establecer límites, entre otras más cosas. 

Entiendo tu perspectiva e incluso pienses que tus padres o conocidos no han necesitado de psicólogo para salir adelante, pero quizás ahí está el fallo, en compararte y ver que han necesitado o usado los demás. Debemos centrarnos en nosotros, si estás pasando por un mal momento emocional, pide ayuda, deja de mirar alrededor, ya que haciendo esto durante tiempo no se ha solucionado ese problema que tienes, así que lo último que te pido es que tengas ese atrevimiento que te hace falta y pidas cita si lo necesitas. Créeme, cientos de empresarios que han pasado por consulta me han comentado en repetidas ocasiones que: ‘’Ojalá hubiese venido aquí mucho tiempo antes’’.