Como todo en esta vida, al principio del emprendimiento digital hay mucha energía, ilusión y parecemos estar en una nube de trabajo en la que no nos cansamos, pero claro, con el tiempo aparecen el cansancio, las dudas, las odiosas comparaciones y, como no, los meses irregulares en cuanto a ingresos.
Y es que, lejos de lo que solemos pensar, la motivación no es algo que tienes o no tienes, sino una habilidad que se puede trabajar, se puede mejorar y podemos tratar de mantenerla en el tiempo. De este modo, muchos emprendedores creen que el problema es la falta de disciplina, cuando en realidad suele ser fatiga emocional, presión o expectativas poco realistas.
De esto y más cosas, hablaremos en el texto de hoy, ya que la motivación es una pata innegociable de la mesa de nuestro negocio, un pack indivisible si queremos rendir y ver resultados en nuestro proyecto.
Qué pasa con la motivación cuando llevas tiempo emprendiendo
Es entendible que esa motivación inicial disminuya con el paso del tiempo, ya que como habrás comprobado en tu vida personal, esas emociones tan intensas no suelen ser mantenibles a largo plazo en el tiempo. La vida y las emociones se trata más de una maratón, donde hay que dosificarse, que de un sprint que es pegar un arreón intenso.
Por lo que, los factores habituales para esta caída de la motivación podrían ser estos:
- incertidumbre económica: y es que esta preocupación es posible que te ronde durante todas las décadas de tu vida donde estés activo laboralmente, ya que, queramos o no, el aspecto económico condiciona la vida y si somos autónomos, emprendedores, empresarios, nuestros ingresos no serán lineales todos los meses.
- presión por resultados: cuando emprendes, más allá de alquilar un local, hacer un Instagram de la empresa y crearnos una página web, también hay que fidelizar una clientela, ganarte su confianza y comenzar a monetizar, como en todas las empresas privadas, esta presión por los resultados, forma parte del camino, pero trataremos de mantenerla a raya para que no nos frustre.
- comparación constante en redes: esta arma de doble filo que son las redes sociales nos enseña un vergel de oportunidades y casos de éxito reales, pero a su vez, si no estamos bien con nosotros mismos, puede crearnos complejos e inseguridades, personales y laborales.
- sensación de estar siempre trabajando: es habitual que con la ilusión del comienzo no reparemos en cuanto tiempo estamos dedicando al proyecto, pero pasado un tiempo nos vemos como que nuestra vida es muy monótona, siempre trabajando, contestando mails, mensajes y parece no acabar nunca, ya que siempre encontramos más trabajo que hacer para ponernos al día.
- soledad en la toma de decisiones: este es otro factor importante, y es que el emprendedor afronta todos los desafíos de manera solitaria, desde conversaciones difíciles, hasta decisiones monetarias importantes, podemos contar con apoyo, pero al final la firma en documentos oficiales es la nuestra.
Señales de que tu motivación se está agotando
En cuanto a las señales que nos muestren que nuestra motivación se va agotando, podríamos hacer alusión a
- procrastinas tareas importantes: a veces, por falta de motivación no nos ponemos con ello que nos tenemos que poner y lo sabemos. Preferimos hacer tareas periféricas, que, aunque se tienen que hacer, somos conocedores de que no son tan importantes, ni tan urgentes. Por ejemplo: arreglar la habitación, limpiar el despacho, limpiar el coche en lugar de hacer esas llamadas pendientes que tenemos.
- dudas constantemente de tu proyecto: cuando la desmotivación se asoma por la puerta, aquello que nos ilusionaba plenamente como es nuestro proyecto, ya comenzamos a verle pegas e inconvenientes que nos separan del camino inicial que nos marcamos.
- te cuesta empezar el día: se hace duro cuando eres el jefe del proyecto, todo pasa por ti y nada más despertar, hacerte cargo de esta empresa más como una carga que como un plan emocionante que nos motiva a seguir.
- trabajas muchas horas, pero rindes poco: esto desmotiva mucho, ya que vemos que nos pasamos muchas horas ordenando faena, poniéndonos al día, pero la pila de pendientes no para de crecer. En muchos casos, porque no nos hemos organizado bien, en otros, porque no nos vemos preparados para hacer frente a ciertas situaciones de la empresas.
- te comparas continuamente con otros emprendedores: esto es una eterna piedra en el zapato que nos molesta en cada paso que damos, ya que estamos más pendiente de cómo le va a los demás o de que estrategia están implementando nuestros coetáneos, en lugar de mirar nosotros que hacer por salir adelante.
- sientes que has perdido ilusión por lo que haces: darnos cuenta y admitir este paso se hace francamente duro, en parte por la realidad que estamos creando y en parte por las expectativas iniciales que nos hicieron brillar los ojos. Cuando ocurra esto, debemos replantear que estamos haciendo e incluso buscar ayuda para ver como damos la vuelta a esta situación delicada y angustiosa.
Por qué la motivación no puede ser tu único motor
En este sentido, debemos tener claro que la motivación es inestable por naturaleza, es decir, la idea central de que hay que estar siempre motivado puede ser bonita para publicar en tus estados de WhatsApp o en stories de Instagram, pero la realidad es que el cerebro no está preparado para rendir al 100% todo el tiempo. La idea, la intención es no perder el tiempo, ser efectivo, pero confiar únicamente en la motivación es un error, quizás deberíamos mirar que crear estructura, hábitos, disciplina en lugar de llamar a la socorrida motivación en cualquier momento.
Y es que, dentro de la motivación, hay factores que afectan como pueden ser los resultados del negocio, la energía física, el estado emocional, el estrés acumulado. Por eso, poner todas las fichas a la casilla de la motivación puede ser un gran error que nos pese durante tiempo.
Por eso, debemos entender que los negocios sostenibles no deben depender de la motivación, sino de una buena estructura, unos hábitos férreos, una disciplina titánica y una regulación emocional óptima. Ya que, si tu negocio depende la motivación diaria, tarde o temprano tendrás problemas para sostenerlo.
Claves psicológicas para sostener la motivación a largo plazo
1. Separar tu valor personal de los resultados
Este tema siempre lo abordamos en tema de empresarialidad y psicología, pero es que es clave, ya que muchos emprendedores piensan que, si el negocio va bien, ellos son válidos, pero que, si la cosa no va bien, es que ellos mismos no son dignos de lo que tiene. Esto lleva consigo un problema más profundo de lo que parece, ya que este complejo, esta inseguridad nos traerá acompañantes tan poco agradables como son la ansiedad, la presión y el agotamiento, entre otros. Por eso, si trabajamos la separación del valor personal con nuestros resultados, es posible que mejoremos nuestra estabilidad emocional.
2. Reducir la comparación constante
La comparación constante a veces parece otro clavo en el ataúd, ya que, si no estamos suficientemente fastidiados, lleva consigo más inseguridades y complejos que hacen mella en nuestro autoconcepto y autoestima.
Y es normal que las redes sociales nos muestren empresarios con resultados extraordinarios, éxitos en todas las facetas de su vida y un crecimiento increíble, pero rara vez se muestra en redes sociales los errores, los meses de facturación baja y que muchos grandes empresarios han tenido que morder el polvo en silencio, en muchas ocasiones.
Recuerda que lo que subimos a redes sociales es el contenido que nosotros queremos, con el filtro que nosotros queremos y los retoques que nosotros hagamos, de un viaje de 100 fotos, seguramente subas una y la que mejor salgas, por eso, en las redes sociales encontramos que son espejos cóncavos y convexos del Callejón del Gato, del libro Luces de Bohemia del autor español Valle-Inclán.
3. Construir hábitos en lugar de depender de la motivación
La motivación es la palabra comodín para cualquier cosa, es la última Coca-Cola del desierto, el Santo Grial, pensamos que cuando encontremos la contraseña que nos permita tener motivación ilimitada, el resto de preocupaciones de nuestra vida ya se ordenarán como un efecto dominó, pero lamento decirte que ni el cerebro, ni la vida funcionan así.
Más importante que preocuparte de estar motivado o no, será que tengas horarios de trabajo definidos, tareas clave diarias y que te centres en la disciplina. La constancia suele ser más importante que la intensidad, no lo olvidemos nunca. La motivación vende libros, pero es una gasolina muy limitada, poner todas las fichas a la motivación es perder la partida, así que centrémonos más en la disciplina, hábitos férreos y la constancia, que esa gasolina es más diésel y aguanta más.
4. Aprender a gestionar meses irregulares
Aquí viene otra piedra, puede que más grande, en el zapato de todo emprendedor digital y es que es habitual tener meses buenos y meses malos, pero aceptar esta realidad será la base para que ese desgaste psicológico se reduzca.
No somos trabajadores por cuenta ajena, no tenemos un sueldo ‘’garantizado’’ cada mes, aquí nosotros si estamos una semana sin trabajar, lo más habitual es que estemos una semana sin ingresos a nuestra cuenta, puedes trabajar mucho y ganar mucho, pero cuando vienen las vacas flacas, no tienes ningún colchón detrás, por eso, ser conocedores de esta regla del juego y buscar ingresos pasivos o tener más fuentes de ingresos nos puede ayudar a tener más tranquilidad, ya que tener todos los huevos en la misma cesta, a nivel empresarial no siempre suele ser la mejor opción.
5. Cuidar tu energía mental
Esto es algo que muchos emprendedores no hacen, nos tiramos todo a las espaldas, si estamos cansados, nos hinchamos a cafés e ignoramos las señales que nuestro cuerpo nos da, pero esto es un error.
Ya que esa conocida motivación que tanto ansiamos, dependerá en gran medida del descanso, de los límites laborales, de cómo desconectemos digitalmente del trabajo y de que contemos con una vida personal equilibrada. Y es que muchos emprendedores se queman porque nunca desconectan.
El gran fallo de muchos emprendedores es que piensan que cuanto más trabajen, más cerca estarán de la meta, pero a veces hay que parar a echar gasolina, ya que, si no cuidamos nuestro sistema, pero quedarnos tirados, aunque estemos trabajando bien, el descanso debería ser un pilar innegociable en cualquier ámbito de la vida.
Qué hacer cuando has perdido totalmente la motivación
Estamos ante posiblemente el momento más delicado de todo el texto, así que vamos a ir poco a poco explicando esta difícil tesitura que mucho emprendedor tiene en sus adentros.
En primer lugar, revisemos nuestras expectativas, quizás pensábamos que nos iba a ir mejor, que el negocio se consolidaría más rápido o que incluso, en estos momentos ya podríamos gozar de cierta libertad financiera y no es así. Así que analicemos esas expectativas, a ver si han sido realistas del todo o nos hemos frustrado por creernos nuestro propio mapa de lo que serían los acontecimientos.
Luego, un negocio simple es un negocio escalable, con esto te quiero decir, que hay personas que les cuesta hacer un negocio simple, entendible para todos y accesible. Conozco psicólogos que no quieren colaboraciones con nadie, que ellos tienen su sistema, su forma de trabajar y no están abiertos a actualizarse, ni a escuchar nueva información. Esto hace que nos encerremos y que llegue un momento que todo esté tan oscuro que no veamos un mínimo ápice de esperanza. Analicemos si este es nuestro caso.
En tercer lugar, reduzcamos la presión temporal, muchas veces el mayor enemigo está en nuestra cabeza y somos nosotros mismos, al igual que en el primer punto, creamos expectativas que nos obsesionan.
Por eso, debemos analizar el problema es el agotamiento, es decir, debemos analizar si esa falta de motivación es una señal de que hay exceso de exigencia, faltan días de descanso o el proyecto necesita reajustes.
Cuándo puede ayudarte la terapia
Entiendo que como empresario estés acostumbrado a aguantar presión, a callarte las cosas ‘’para no molestar’’ a tus seres queridos y que tengas una idea de trabajo donde implicamos muchas horas, lo entiendo, pero quizás necesitamos darnos un respiro y desahogar todo lo que tenemos dentro.
Por eso la terapia con un psicólogo puede ayudarnos, a trabajar la autoexigencia, el miedo al fracaso, el bloqueo en las decisiones, esa ansiedad por emprender que a veces asoma la patita y la dificultad para desconectar, entre otros muchos temas que pueden salir a lo largo de la terapia.
Al final, hemos de entender que la terapia no busca que nuestra motivación aumente de manera artificial, sino que se centrará en mejorar la estabilidad emocional, herramienta necesaria para llevar un negocio al día y sostenerlo a largo plazo.
Conclusión
Al final, para concluir, debemos interiorizar la idea de que la motivación en los negocios digitales no es constante, por eso debemos tener de nuestra parte la disciplina, los hábitos, la regulación emocional y un acompañante determinante como es son las expectativas realistas.
Y es que, la clave no es sentirse motivado siempre, sino seguir avanzando incluso cuando la motivación fluctúa.
Sé que esto es un trabajo a largo plazo, se nos ha vendido tener motivación como la panacea, pero la realidad es que la motivación es una pata de la mesa más, no el pilar maestro por el que sustenta nuestro propósito y nuestros proyectos a largo plazo. El descanso, los hábitos, la constancia, la disciplina son valores igual de importantes, pero que quizás no vendan tanto como la motivación.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Es normal perder la motivación al emprender online?
Totalmente, ya que, como hemos visto a lo largo del artículo, la motivación no es un constante y si le añadimos que emprender implica incertidumbre, presión y exposición constante, encontramos que a veces esa tan buscada motivación no acaba de aparecer. Eso sí, que la motivación falle en ocasiones no significa que el proyecto no funcione.
¿Cómo recuperar la motivación cuando me siento bloqueado?
Para eso, haciendo alusión al texto que acabamos de leer, debemos revisar los objetivos que tenemos y sobre todo las expectativas, además de recuperar hábitos básicos como el descanso, la claridad en las prioridades y la organización, aunque, eso sí, como os comento siempre, esto son pautas generales, en terapia podemos ahondar de manera más profunda en qué te sucede y cómo abordarlo de una manera personalizada para ti.
¿La falta de motivación significa que mi negocio no funciona?
Para nada, hay negocios que funcionan y la persona no está motivada, porque no le gusta el negocio. Al igual hay personas muy motivadas, pero que a nivel de resultados aún no han visto los brotes verdes. Y es que, a veces no significa que por falta de motivación el negocio no funcione, sino que muchas veces esto nos indica que nos falta descanso, que estamos saturados o que las expectativas de nuestra cabeza no son realistas del todo.
¿Cómo evitar quemarse al emprender online?
Para eso, será fundamental que pongamos límites, no solo en la empresa, sino también en nuestra vida personal, cuidando el descanso y evitando trabajar siempre bajo presión. Sé que como empresario no podemos evitar la presión y a veces tocará trabajar bajo su yugo, pero si nos planificamos bien, muchos trabajo bajo presión los podremos evitar o llevarlos mejor.
¿Puede la terapia ayudar a emprendedores digitales?
Naturalmente, muchos emprendedores cuentan con ansiedad, miedo al fracaso, no saber decir no, una autoexigencia elevada e incluso una dificultad para desconectar, entre otros muchos factores. Y aquí en consulta, encuentran la paz que tanto ansían, ya que aquí ellos son los protagonistas, nadie les juzga, pueden hablar largo y tendido de lo que les pasa y poder sentirse apoyados y escuchados.
Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.
Es licenciado en Psicología y Máster en Psicología General Sanitaria por la
Universidad Católica de Valencia.Está especializado en el tratamiento de ansiedad, autoestima, duelo y depresión, con un enfoque basado en evidencia científica y adaptado a las necesidades de cada paciente.
Actualmente ofrece terapia presencial en Denia y atención online. Su trabajo se apoya en la empatía, la escucha activa y herramientas contrastadas de la psicología clínica.




