Se nos ha maleducado en que decir que no es una falta de respeto, que no puedes decir que no a tus allegados ni tampoco a desconocidos, pero esto no es cierto. Aprender a decir que no es un derecho que todo ser humano tiene. Los demás pueden hacerte cualquier proposición, pero tú también puedes negarte. Eso sí, habrá situaciones y circunstancias especiales en las que no podremos ejercer nuestro derecho a decir que no, pero en la mayoría de situaciones como rechazar una cita, no asistir a un evento, o no dejarle a un conocido cualquier cosa de nuestra propiedad si que tenemos derecho a decir que no. 

¿Qué es la asertividad?

La asertividad consiste, básicamente, en decir lo que sientes, lo que piensas, de la manera correcta, en el modo correcto y sin faltar el respeto ni alterarnos. ¿Parece imposible, verdad? Pues la verdad es que esto se desarrolla a base de práctica, ya que nadie nace sabiendo. La parte buena es que la asertividad puede ser trabajada a lo largo de la vida con la ayuda de nuestro psicólogo de confianza, ya que desde la psicología nos darán las pautas efectivas para lograrlo desde el conocimiento científico y las herramientas comprobadas. 

Ser asertivo es un derecho que toda persona tiene. No tenemos por qué callarnos, ceder o tragarnos algo que no queremos ‘’con tal que no caer mal o que la otra persona no se enfade’’. Aunque la situación no sea agradable, ya que ninguna discusión lo es, muchas veces nos tocará armarnos de valor y poner nuestras cartas sobre la mesa. 

Ser más seguros gracias a la asertividad

Cuando pones límites, te estás autocuidando y te haces respetar. Los límites son buenos, ya que cuando los límites no están claros o nos lo saltamos vienen los malentendidos y los problemas. Por eso, aunque parezca muy arisco o seco, es importante marcar nuestros límites. 

Cuando pones límites ganas en seguridad, ya que sabes que estás haciendo las cosas como toca, aunque sea difícil a veces. Y es que, ante todo, la asertividad te ahorrará darle vueltas a todo después de haberte callado algo que pudiste haber dicho. Todos esos pensamientos que te vienen asociados con el remordimiento de no haber podido decir lo que pensabas. Esta serie de emociones desagradables te las ahorrará trabajar en tu asertividad ya que al mínimo problema o inconveniente que veas serás hábil para abordar la situación sin titubear o achantarte. 

El miedo no es malo, puede ayudarnos a decir que no y marcar límites

El miedo es una emoción básica en el repertorio del ser humano, naturalmente que no es una sensación agradable pero el miedo tiene una función protectora ya que nuestro organismo nos pone en alerta hacia un posible peligro que puede poner nuestra integridad en peligro. Es decir, la intención del miedo es protegernos, el problema viene cuando el miedo es desproporcionado a la situación que lo causa. 

Pues como sucede con el miedo que tiene la función de protegernos igual actúa el tema de marcar límites y aprender a decir que no. Ya que estas conductas asertivas nos protegen y nos ayudan a cuidarnos, ya que somos nosotros quienes decidimos qué hacer y qué no hacer. Ya que desarrollar estas habilidades nos protegen de hacer cosas que nos desagradan y luego nos sintamos mal con nosotros mismos. Por eso, no hay que tener miedo a marcar límites y decir que no ya que no estamos haciendo nada malo. 

¿Se puede aprender a ser más asertivo?

Como siempre comento a las personas que asisten a mis charlas o a los pacientes que vienen a consulta, soy psicólogo porque creo que las personas pueden cambiar. Claramente, hay personas que cambian a mejor y también a peor, pero dentro del ámbito de la asertividad podemos aprender a ser más asertivos, sin ninguna duda. 

No te negaré que tendremos que trabajar duro en consulta ya que este tema suele tener muchas conductas prolongadas a lo largo del tiempo como callarse cuando nos critican, no decir lo que pensamos por si sienta mal, o no decir que no cuando toca y llevarnos el problema a casa. Por eso, aunque estas habilidades pueden costar cambiar que sepas que con trabajo y dedicación lo podemos sacar hacia adelante. 

Toda habilidad social puede ser aprendida y desde la psicología tenemos las herramientas adecuadas para que adaptándolas a cada caso podamos ayudarte a mejorar tu manera de relacionarte contigo mismo y con los demás. 

¿Para qué sirve ser más asertivo?

Aprender a ser más asertivos nos hará libres. Libres para mostrar nuestras opiniones desde el respeto. Siempre y cuando tu opinión sea pronunciada desde el respeto. De aquí viene la importancia de desarrollar una buena asertividad ya que además de poder expresar nuestros pensamientos no nos sentiremos ofendidos o victimizados por lo que piensen las demás personas, ya que comprenderemos que es tan solo su opinión, al igual que nosotros tenemos la nuestra. 

Cuando somos asertivos sabremos comunicar malas noticias o tener conversaciones delicadas y complicadas, ya que diremos lo que tenemos que decir, sin alterarnos poniéndonos chulos o achantándonos haciéndonos nosotros mismos de menos. ¿Cuántas veces te has callado, aún teniendo razón, con tal de evitar un conflicto?

También, el ser asertivo no es únicamente para defendernos y mostrar un límite sino también para crear relaciones de confianza duraderas ya que si aprendemos a ser asertivos también comunicaremos a los demás las buenas características que tengan o las cosas buenas que hagan, algo que por desgracia no suele abundar mucho a nuestro alrededor. ¿Verdad?

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